El divorcio o separación de los padres, o de una pareja con la que conviven es muy difícil para un niño, intentemos evitar estar cuatro actitudes para facilitarles el cambio de situación:
1. No al hijo/a paño de lágrimas. La confianza padre/madre-hij@ no significa hablar sobre cada detalle de lo que ha sucedido, los niños/as necesitan una explicación de lo que pasa, pero no todos los datos y siempre acorde con su edad. Ellos/as tienen que averiguarlo por sí mismos/as, debemos protegerles y para ello, no será él/ella quién nos escuche o se entere de todo lo que nos ha hecho nuestra expareja. De esa forma, podremos evitar que se sientan culpables o confusos. Así que sí al hijo/a micrófono que se expresa con claridad y pregunta.
2. No al hijo espía. La curiosidad es inevitable, preguntar que ha hecho tú hijo/a es interesarse por él, pero sin interrogatorios. Nosotros/as tendremos que respetar las cosas que decida contarnos (aunque nos gustaría saber mucho más). De lo contrario, el niño puede tener una actitud reservada y cada encuentro con nuestra expareja, lo vivirá con ansiedad y tensión. Sí al hijo libre que nos cuenta lo que quiere de su día.
3. No al hijo cartero. Nuestros/as hijo/as nunca tienen que ser los mediadores o informadores, ese no es su rol. Por tanto, nada de: “Recuérdale que hemos quedado mañana”. Tiene que existir una mínima comunicación con nuestra expareja bien hablando, a través de whatsapps o una agenda. Si la comunicación entre ambos es imposible, tendrá que haber un mediador adulto (abuelos, tíos/as, amigos/as…), pero nunca nuestro/as hijo/as. Sí al hijo que tiene su rol.
4. No al hijo pelota. Los hijos no debemos marearlos haciendo que tomen partido por uno u otro, esto no es una competición. Las críticas o descalificaciones enfrente del hij@ por actuaciones de la otra pareja, hace que no disfrute de una relación sana con ambos. Por muchas cosas que nuestra expareja nos haya hecho o nos siga haciendo o diciendo, nosotros no podemos ponernos a ese nivel jamás. Nuestro hijo/a necesita saber que no va a decidir “a quién quiere más”, que va a tener un entorno seguro. Por tanto, el tiempo que pase con nosotros será tiempo de calidad con una educación y una rutina (más o menos consensuada por ambos).
Es un pilar básico que los padres negocien unas pautas comunes en la educación. Por ser más permisivos o comprarle todo lo que nos pide, no nos va a querer más… Así que no tratemos de compensarle porque no estamos con él/ella tanto como nos gustaría. Sí al hijo que tiene estabilidad con límites consensuados.
http://www.ayudartepsicologia.com/blog/trucos-para-afrontar-el-divorcio-con-hijos/
No hay comentarios:
Publicar un comentario